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Estar al Sol es una de las actividades cotidianas más extendidas en el mundo. No es de extrañar que también se haya convertido en la obsesión de muchxs fotógrafxs que encuentran en esos ratos de esparcimiento, grandes modelxs que fotografiar en playas y piscinas del mundo desde una perspectiva poco usual. Gray Malin, por ejemplo, en su libro “Beaches” recoge más de 300 fotografías de estas playas fotografiadas alrededor del mundo. Y si de algo estamos seguros es de que todas las personas que aparecen en ellas, llevan un maquillaje especial: su protector solar, aquello que todxs necesitamos, independientemente de nuestra procedencia o cultura, para poder hacerlo sin preocupaciones.

La luz del Sol ejerce un magnetismo sobre nosotrxs, los humanxs. Es esencial para muchxs seres vivxs, e incluso algunxs lo han adorado. El Sol y su luz ayudan a mantener nuestros patrones de sueño para que podamos permanecer despiertos durante el día y dormir profundamente durante la noche. El cuerpo produce vitamina D cuando nos exponemos al Sol, una vitamina muy difícil de encontrar, por otro lado, en nuestra alimentación. Por su parte, la vitamina D es una vitamina esencial para el desarrollo normal de nuestro organismo, ya que tras almacenarse en nuestro tejido graso, ayuda al cuerpo a asimilar calcio.

La luz del Sol llega a la Tierra como una mezcla de rayos u ondas visibles e invisibles. Los rayos largos son en general, inofensivos para las personas, pero los rayos cortos, como la luz ultravioleta, pueden causar algunos problemas. La exposición a la radiación solar sin la protección adecuada puede provocar daños inmediatos y visibles, como las quemaduras solares, pero también a largo plazo que pueden suponer alteraciones en la estructura de ADN de las células, pudiendo afectar el crecimiento y la apariencia de la piel.

Una de las cosas más importantes este verano es por tanto, la elección de la protección solar que hagas. Normalmente, esta decisión se lleva a cabo basándonos en el tipo de piel que tenemos, pero ¿alguna vez habías pensado que esta elección puede afectar también al entorno natural en el que la uses?

Según un estudio realizado por el CSIC en tres playas de Mallorca, cuatro de los componentes más habituales de la formulación de protectores solares son responsables de alteraciones en el crecimiento de fitoplancton marino, llegando a matarlo. El fitoplancton (algas microscópicas que flotan en el mar) es la base de la cadena trófica marina y por ello, al alterarlo, alteramos también la vida de las especies mayores dependientes.

Para poder comprar el protector solar que no solo nos proteja sino que también cuide del medio ambiente, es importante tener en cuenta en qué circunstancia lo vamos a utilizar, para poder así adaptarnos lo mejor posible a nuestras necesidades ¡y las del planeta! Para ello, es importante entender cómo funcionan los filtros solares: absorbiendo las radiaciones (filtros orgánicos) o reflejándolas (filtros inorgánicos o minerales). Otra cosa a tener en cuenta es que muchos filtros solares se incorporan a la cadena trófica marina más fácilmente, los solubles y biodegradables, por lo que estos deberíamos rechazarlos. Y por último, evitar que contengan estos ingredientes: Oxybenzone, Octinoxate, Octocrylene, PABA (Aminobenzoic Acid), Enzacamene, Octisalate, Homosalate y Avobenzone.

Y cuando estés al Sol, ten siempre en mente estas sencillas pautas para cuidarte mejor:

  • Bebe agua con frecuencia, y en pequeñas dosis, para facilitar su absorción y tener una piel hidratada que tenga una mayor protección natural frente a las radiaciones solares.
  • Evita la exposición solar entre las 12h. y las 16h.
  • Evita bañarte con la crema puesta.
  • Evita el uso de aerosoles, ya que no solo van a nuestra piel sino que los difundimos en el aire y además se diluyen más fácilmente en el agua.
  • Mantén las medidas protectoras frente al Sol también durante los días nublados, ya que el efecto albedo (el reflejo de la radiación solar cuando incide sobre el planeta) que se produce debido a las nubes, no nos protege de quemarnos.
  • Utiliza factores de protección solar físicos: determinados tejidos, como los de poliamida o poliéster, son Protectores UV muy eficaces (hasta FPS 50+). Utiliza gorra, gafas, camiseta… y en la playa, siempre sombrilla.
  • Evita la exposición sin protección, por corta que te parezca.